Consejos para renovar tu departamento

15/05/2018 por Izrastzoff

¿Cómo modernizar un departamento en Buenos Aires con buen gusto y racionalidad? Te lo contamos.

Ya sea para vender un departamento en la Ciudad de Buenos Aires, o si tras comprarlo se decide modernizarlo, tres preguntas surgen frente a esta situación: ¿cuánto gastar, en qué, y por dónde empezar?

En esta nota procuramos sintetizar y responder a estas dudas. En el caso de los costos, aportamos soluciones económicas y otras más costosas pero justificadas. Con respecto al lugar del departamento por donde iniciar la modernización, diferenciaremos aspectos macro y siempre muy útiles para iniciar la renovación, e implementaciones por ambiente.

Cabe señalar que, según la dimensión de la modernización del departamento a intervenir, una primera medida será plantearse la necesidad o no de contar con un experto. Según el volumen de trabajo a realizar, el gasto por asesoría podrá constituir un ahorro al final del camino. Por lo tanto es válido tener en cuenta esta variable.

Primeros pasos hacia la renovación

Un elemento que debe ser el principio y el fin de la modernización de un departamento en Buenos Aires es el impacto visual. Si éste no se plantea antes de comenzar con las tareas y si no se refleja a su término, algo habrá fallado.

Para que el impacto visual se concrete, lo primero que hay que analizar son los puntos fuertes y débiles de la unidad. Existen temas clave, como la paleta de colores y la iluminación, que deben ser considerados desde un inicio para cualquier tipo de renovación. Sea grande o pequeña.

Tras tomar en cuenta a esos puntos, es necesario definir un criterio a seguir, entendiendo que modernizar supone ganar en funcionalidad y no solo embellecer.

Los factores anteriores nos pondrán en condiciones de pedir presupuestos. Es importante que estos sean siempre detallados y variados para poder compararlos.

Soluciones prácticas generales

Actualmente hay diversidad de materiales que pueden brindar el refresh deseado sin gastar demasiado dinero. Entre ellos pueden contarse, además de la pintura de los ambientes y el cambio de la iluminación, los revestimientos vinílicos. Adoptar este camino nos garantizará el impacto visual, a la vez que evitará obras de larga duración, costosas y que supongan la presencia de polvo y escombros.

Pintura: es el clásico entre clásicos para renovar un departamento. Además, representa la solución más sencilla y económica. Una buena elección de colores, priorizando los blancos con otros neutros, o combinando aquellos con otros más cálidos, brindará nueva vida a los ambientes, y también más luz y espacio. No olvidar: con el departamento recién pintado podría ser bueno reemplazar los enchufes y las llaves de luz porque lucirán opacados en comparación con las paredes modernizadas.

Colores: el trabajo con los colores no termina tras la pintura general del departamento. Los colores también los aportan los tapizados, las cortinas, los acolchados, los almohadones, las fundas, las alfombras, los cuadros, los tapices y los muebles. Cada uno de estos objetos debe guardar relación con la nueva paleta de colores elegida, en sus congruencias y en sus contrastes. Para que el resultado sea con gusto, hay que prestarle atención a los ojos: el ruido visual, que se traduce en vibración, sensación de opresión, hartazgo, reducción de luz y de espacio, son parámetros que indican cuáles colores combinar y cuáles no. El sentido común debe prevalecer.

Vinilos: son un excelente complemento decorativo de las paredes si son empleados con discreción. En el mercado proliferan diseños para una amplia gama de gustos y que se ajustan a la connotación de cada ambiente. Así, se pueden encontrar vinilos apropiados para el baño, la cocina, la habitación o el living, respectivamente, con tipografías e ilustraciones diversas y en distintos colores.

Muebles: el mobiliario es otra parte esencial del departamento a intervenir en su modernización. El paso del tiempo hace mella en él. Las maderas de colores pesados y oscuros pueden ser sustituidas por tintes más claros y livianos. Si acaso se busca reemplazar los muebles, se recomienda elegir aquellos de líneas rectas que cumplan con su función sin ocupar demasiado espacio en cada ambiente.

En el caso específico de las camas, no se debe olvidar que éstas son el centro de cada habitación y es lo que primero impacta visualmente: debe considerarse su puesta a punto con colores claros o su cambio en la renovación del departamento.

En términos generales existe una regla de oro: los muebles deben dialogar entre sí y hablar todos el mismo lenguaje visual. A su vez, el mobiliario debe considerar el estilo arquitectónico de la propiedad. Muchas veces una “cáscara” clásica -en un edificio de estilo, por ejemplo- puede combinar muy bien con muebles modernos.

Si queremos ir un poco más a fondo y contamos con el presupuesto, lo ideal es despedirse de los muebles grandes que ocupan espacio sin sentido. Una justificación para renovar un departamento es ganar en espacio y circulación (de eso hablamos en este post). Si los muebles de una habitación se devoran el 50% del espacio, será hora de cambiarlos por otros a medida o empotrados. Deshacerse también de muebles sencillamente feos o no congruentes con el estilo siempre será una ganancia; pero siempre antes intentemos darle una chance: tal vez aquella mesa que no encaja en el living, es perfecta, repintada, para el balcón o la cocina.

Otra particularidad: suele pasar que en los departamentos de Buenos Aires coexisten muebles antiguos con otros modernos. En esos casos, y dado que es difícil que exista un lenguaje visual único, el consejo es lograr equilibrio. Lo clásico, lo moderno y lo viejo pueden convivir, pero dosificado. El vetusto baúl del abuelo o el reloj de pared centenario pueden ser excelentes piezas decorativas, que convivan alegremente y en armonía con muebles minimalistas. Solo se trata de que predomine un estilo y que lo demás sea detalle.

Alformbras: son otro elemento crucial y un recurso económico frente a pisos que no se encuentran en las mejores condiciones. Regla general: cuanto más grandes, mejor, y todas del mismo estilo. Brindan calidez, aportan a la paleta de colores y hasta pueden dar una sensación de amplitud espacial impensada.

Objetos: el reordenamiento de los objetos que pueblan muebles, vitrinas y bibliotecas también supone modernizar y renovar. A veces, con el solo orden por color de los lomos de los libros se logra un impacto visual único y que lleva unos pocos minutos. Lo mismo se aplica para los cuadros que cuelgan de las paredes; según el estilo que se haya elegido, las imágenes colgadas deben guardar relación y brindar profundidad. Hoy está muy bien vista la recuperación de láminas antiguas, afiches y antiguas publicidades: son accesibles sus reproducciones en el mercado y dan un toque artístico y alegre a los ambientes. La reproducción de un anuncio de, por ejemplo, Toulousse Lautrec, será garantía de esas bondades, como también ciertas buenas copias de un Picasso. Las fotografías de gran formato también han ganado un importante lugar como elemento decorativo. En este punto no hay que olvidar que la armonía se puede romper si los marcos que se eligen son disímiles en su estilo; hasta en el más mínimo detalle debe existir coherencia y cohesión visual.

Iluminación: es la otra gran protagonista a la hora de renovar el departamento. Todo lo que antes se haya realizado para modernizar será vano si la iluminación no es repensada. Las posibilidades son amplias: luces embutidas en varios niveles, idealmente led por la calidad de su luz, durabilidad y su bajo consumo; creación de techos falsos para acercar los haces de luz, redistribución de lámparas y enclave estratégico de lámparas de pie, focos y puntos de luz para realzar las bondades del departamento y así también sus ángulos y puntos oscuros. Todas son medidas a tomar. Y no te olvides: los espejos reflejan la luz y siempre cumplen una misión importante creando profundidad: sin descuidar el estilo elegido, un espejo en cada ambiente, con la excepción de la cocina, suma.

Respetar el estilo del departamento: si la unidad es de estilo -algo muy común en los departamentos de Buenos Aires de más de 50 años de antigüedad-, presentará molduras, paneles de madera y yeso, estuco, pisos de pinotea y marcos que brindarán identidad y señales de calidad constructiva. Es importante respetar la autenticidad de todos esos detalles y no eliminarlos por el afán de estar “a la moda”. Modernizar en estos casos supone conservar el espíritu de época, con el aporte actual de colores frescos, tonos claros y neutros.

Donde sí pueden operarse reformas oportunas, pero con moderación, es en los espacios ociosos de este tipo de unidades, como:

  • Largos pasillos y recovecos, donde pueden crearse zonas de home office.
  • Dependencias que ya no se usan y que sirven para ampliar la cocina o el lavadero, o para crear un estudio o una zona de gym.
  • La sobreabundancia de puertas que conectan, por ejemplo, el living con el comedor, y cuyos espacios son fáciles de ser ampliados para aumentar la circulación y la luz.

También la elevación de los techos de estas unidades de estilo permite la construcción de entrepisos o de repisas en altura para guardar.

Modernización ambiente por ambiente

Según el presupuesto y los propósitos de renovación, es practicable tirar una pared -como se ha sugerido más arriba- para conectar un ambiente con otro y así obtener una mejor circulación y más luz. Pero en cada caso debe siempre tenerse en cuenta la funcionalidad, según el estilo de vida moderno, y la autenticidad estilística de la unidad.

A la inversa, también pueden levantarse paredes falsas para crear un área de recepción o dividir con una puerta-ventana a la cocina del lavadero.

Finalmente los pisos, de madera o mosaicos, también pueden pedir “a gritos” su recambio cuando su conservación es mala, incluso en casos de aquellos que sean de estilo. Sin dudas todas estas refacciones serán más costosas, pero si el contexto lo exige y se puede hacer el esfuerzo, ganará valor la propiedad.

Cocina: renovar las alacenas y eventualmente la mesada ya generará todo un cambio. Pero también la pintura es una buena aliada. Si los pisos presentan mosaicos de unos 50 años o más de antigüedad y están en condiciones, será el momento de recuperar sus figuras, que siempre son vistosas. Si en cambio son opacos y sin estilo, habrá que pensar en cambiarlos. En cuanto a los azulejos, en muchos casos pueden ser el agregado de antiguos propietarios o estar vetustos o simplemente pasados de moda, con tonalidades amarillas o rosadas. Lo mejor es reemplazarlos por otros o por pintura blanca, pero atreviéndose a ciertos toques de osadía con colores como el naranja o el rojo: este ambiente lo permite.

También aquí pueden aplicarse vinilos con letras y palabras y diversos juegos tipográficos en las paredes, y forrarse con este material las alacenas: hay que considerar que las cocinas son los espacios de un departamento donde más se puede jugar con las texturas y los colores, pues connotan abundancia, apetito y alegría. Emplear cortinas con colores vistosos y contar con un gran reloj en una de las paredes se orientan en este sentido.

Por supuesto, si las griferías están deterioradas o rompen con el estilo del departamento, la mejor solución será reemplazarlas.

Baños: como en la cocina, se deben aplicar las mismas medidas con azulejos gastados y con griferías. Y asimismo es una buena idea intervenir las paredes con pintura blanca o venecitas que combinen el blanco con algún oponente sobrio, como el negro, el azul o el borravino. En cuanto a los artefactos y los pisos, si estos son recuperables y enfatizan el estilo del departamento, habrá que restaurarlos -existen también en el mercado revestimientos para suelos para colocar encima de las baldosas, más económicos que cambiar los mosaicos y fáciles de  mantener-; de lo contrario, se sugiere su reemplazo: en este caso otra vez el blanco y los neutros son los colores estrella.

Si la cocina refiere abundancia, apetito y alegría, el baño debe significar una higiene casi quirúrgica. Ello, no obstante, no impide contrastar el blanco con detalles en beige u otros colores neutros, que aportan cierta calidez. Y sin dudarlo: cambiar cortinas o mamparas será una medida más que saludable para la renovación.

Cabe destacar que tanto los baños como la cocina son los espacios donde con más detalle se fijan los compradores de un departamento en Buenos Aires. Son los ambientes más costosos en su remodelación, pero también los que mejor defienden el precio de la propiedad. Quitar en ambos ambientes siliconas viejas, limpiar uniones y juntas sucias, son otras tareas complementarias y necesarias.

Living comedor: sea cual sea el tamaño del living, este es el ambiente donde se pasa la mayor parte del tiempo y donde se instalan las visitas. El mensaje de este lugar debe ser la calidez. Su circulación, iluminación, amplitud y comodidad son claves.

Es también el espacio donde la impronta del criterio estético elegido y del estilo arquitectónico del departamento se ponen en escena antes que cualquier otro ambiente. En consecuencia, es aquí donde deben exponerse con claridad todas las medidas de renovación anteriormente enumeradas.

La interconexión entre este espacio, el comedor y la cocina, o bien la separación entre sala de estar y comedor a través de un tabique o un simple biombo son, las dos, opciones válidas, dependiendo del espacio con que se cuente. El predominio del blanco en contraste con texturas, colores neutros y maderas, los buenos cuadros, los almohadones y fundas en tonos cálidos, las cortinas que acompañen al conjunto sin quitar luz y la buena iluminación artificial son elementos fundamentales. Una clave: eliminar los revestimientos de madera, por lo general oscuros, que quitan espacio y hoy están fuera de época.

Balcón: suele ser una parte del departamento que no es considerada a la hora de su modernización. Como primera medida hay que despejarlo y no dejarlo como un depósito de aquello que no se utiliza. Debe ser un espacio tan acogedor como los demás y así tiene que ser pensado.

Las plantas aquí siempre son, en su justa medida, un decorado imprescindible, siempre y cuando no se transforme en un espacio intransitable por la proliferación de macetas. Un truco sencillo para brindarle calidez al balcón es colocarle unos muebles de madera de líneas rectas y sobrias, y luces cálidas.

Naturalmente, los barrotes deben lucir pintados y sin rastros de óxido, y el piso y el desagote en condiciones. Si no es así, habrá que invertir en esos puntos.

Para inspirarte más te invitamos a acceder a la home de nuestra web. En nuestro buscador podés encontrar ejemplos de departamentos de Buenos Aires que fueron modernizados y renovados con criterio.

También te invitamos a que leas esta nota relacionada, sobre departamentos de Buenos Aires a reciclar, como una oportunidad de inversión.

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